Flowers After Winter
Desde el año pasado estuve pensando que tal vez no estaba destinada a tener un grupo de amigas en el que me sintiera cómoda o al cual perteneciera de verdad, al menos durante mi etapa en el colegio, ya que no lograba llevarme bien con ninguna chica y, si encontraba a alguna, siempre terminábamos teniendo problemas.
Sinceramente, este pensamiento me consumía más seguido de lo que me gustaría admitir y cada vez me sentía más segura de que yo era 100% el problema. En muchos casos que he visto, en lugar de ser pacientes y darse la oportunidad de conocer personas que realmente valen la pena, las personas prefieren simplemente cambiar su forma de ser para encajar con los demás. Pero, ¿es eso realmente lo que quieres para tu vida?
En mi caso, no fue así, decidí seguir siendo yo misma y tener la fe de que iba a conocer a las amistades correctas. Por ahí de octubre todo cambió. Poco a poco fui conociendo o volviéndome más cercana a personas de las cuales jamás lo habría esperado. Encontré chicas realmente increíbles, las cuales me hicieron ver que tal vez no siempre era yo el problema y que no iba a estar sola para siempre.
En ese momento entendí que a veces buscamos amistades en los lugares o en las personas equivocadas, y que es sumamente importante no estancarse cuando no encontramos a las personas correctas, sino aprender de esas experiencias; tanto para entender en qué podemos mejorar como amigos, como para descubrir qué tipo de amistades buscamos tener.
También entendí que siempre es mejor tener un grupo pequeño de amigos, o incluso solo un par de amigos verdaderos, que tener un sinfín de amigos falsos.
Ahora, viendo hacia atrás y recordando todos esos meses en los que me sentía mal y sola, pienso que valieron la pena, ya que todas las personas que vinieron y se fueron, y que me hicieron sentir que las amistades eran efímeras o problemáticas, me han hecho valorar mucho más a mis nuevas amistades, aquellas con las que realmente puedo ser yo misma.
Por más que todavía tenga problemas o no le caiga bien a muchas personas en el colegio, algo que a veces me hace contar los días para graduarme, sé que tengo a esas personas en las que puedo apoyarme cuando lo necesite.
No todas las amistades están destinadas a durar para siempre, pero incluso las más breves pueden guiarnos hacia aquellas que sí dejarán una huella permanente.





Comentarios