¿Quién defiende la verdad?
- 6 ago
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En mi colegio me dieron la gran oportunidad de preparar y presentar una oratoria en inglés sobre un tema de mi elección. Decidí hablar sobre la carrera que sueño ejercer en el futuro: el periodismo.
Quise compartirla también en The13thPage para dejar documentada esta última presentación de public speaking y, de alguna manera, guardar para siempre un pequeño pedazo de esta etapa y de uno de los sueños que estoy construyendo para el futuro.
¿Alguna vez se han preguntado qué sucede cuando ya no queda nadie para defender la verdad?
Cada vez que le digo a alguien que mi sueño es convertirme en periodista, suelo escuchar la misma pregunta:
“¿Por qué periodismo?”
Muchas personas creen que el periodismo ha perdido su relevancia en el mundo actual. Pero no podría estar más en desacuerdo.
El periodismo es mucho más que una profesión. Es una responsabilidad.
Su propósito es transmitir información veraz, amplificar las voces de las personas y ayudar a la sociedad a comprender lo que sucede a su alrededor. Requiere criterio humano, responsabilidad ética y rendición de cuentas; cualidades fundamentales a la hora de informar al público.
El periodismo no es simplemente una forma de comunicación; es una de las herramientas más poderosas para exigirles cuentas a quienes están en posiciones de poder. Permite que los ciudadanos conozcan diferentes perspectivas, comprendan temas complejos y tomen decisiones informadas. De esta manera, el periodismo cumple un papel fundamental en la democracia.
Cuando la prensa es restringida (ya sea a través de periódicos, televisión, medios digitales u otras plataformas) las personas pierden acceso a información confiable. Como consecuencia, la sociedad se vuelve más vulnerable a la manipulación, la desinformación y los abusos de poder.
En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, celebrado cada 3 de mayo, las Naciones Unidas compartieron una frase que se ha quedado conmigo: “Toda libertad depende de la libertad de prensa”. Estas palabras nos recuerdan que limitar lo que los periodistas pueden informar suele ser el primer paso para limitar lo que los ciudadanos tienen permitido decir. El hecho de que hoy disfrutemos de libertad de expresión no significa que siempre tendremos garantizado ese derecho.
Países como China, Rusia y Venezuela demuestran cómo las restricciones a la prensa pueden tener consecuencias graves. En estos lugares, los periodistas suelen enfrentarse a censura, intimidación, encarcelamiento y, en algunos casos, incluso violencia, simplemente por hacer su trabajo. Sin embargo, estas situaciones rara vez comienzan de la noche a la mañana. A menudo empiezan con pequeñas restricciones, un acceso limitado a la información y ataques destinados a desacreditar a periodistas que se atreven a hacer preguntas incómodas.
Costa Rica nos recuerda por qué nunca debemos dar por sentada la libertad de prensa. Según Reporteros Sin Fronteras, nuestro país pasó de ocupar el quinto lugar del mundo en libertad de prensa en 2021 al puesto 38 en 2026. Si un país que alguna vez fue reconocido como uno de los mejores ejemplos de libertad de prensa en el mundo puede perder terreno, entonces ninguno de nosotros debería asumir que nuestras libertades son permanentes.
Proteger el periodismo no se trata únicamente de proteger una profesión. Se trata de proteger el derecho de cada persona a conocer la verdad.
Entonces, a pesar de todos los desafíos que implica ser periodista, ¿vale la pena dedicarme a esta carrera?
Absolutamente.
En un momento en el que la desinformación se propaga más rápido que nunca y los valores democráticos enfrentan cada vez más desafíos, la sociedad necesita personas dispuestas a buscar la verdad, hacer preguntas difíciles y dar voz a quienes no son escuchados.
Por eso, a pesar de todos los desafíos, sigo soñando con convertirme en periodista.
Porque hay historias que merecen ser contadas, preguntas que merecen ser hechas y verdades que merecen ser escuchadas.
Y mientras la verdad siga importando, el periodismo seguirá importando también.





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