Playing by Different Rules
- 8 mar
- 2 Min. de lectura
Hoy 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Es un día en el que muchas veces nos felicitan, nos desean un “feliz día” y nos agradecen por nuestra valentía, nuestro esfuerzo y por el apoyo y amor que muchas mujeres brindan a los demás. Sin embargo, también vale la pena preguntarnos: ¿realmente es un “feliz día”?
A lo largo de la historia las mujeres han luchado para que sus derechos sean reconocidos y respetados. Gracias a esas luchas hoy muchas pueden estudiar, trabajar, votar y participar activamente en la sociedad. Pero el objetivo nunca ha sido que las mujeres sean superiores a los hombres. El feminismo busca la igualdad, que mujeres y hombres sean tratados con el mismo respeto, valor y oportunidades.
Aun así, todavía es común escuchar comentarios que desvalorizan a las mujeres: frases como “tenía que ser mujer” o “¿andas en tus días, verdad?”. Expresiones que parecen pequeñas, pero que reflejan una cultura donde todavía se cuestiona o minimiza la capacidad de las mujeres.
Incluso cuando se habla de estas desigualdades, muchas veces se recibe crítica o burla. Un ejemplo de esto es la canción The Man de Taylor Swift, que cuestiona cómo ciertos comportamientos son admirados en los hombres pero criticados en las mujeres. A pesar de que su mensaje busca abrir una conversación sobre estas diferencias, también ha sido motivo de comentarios negativos en redes sociales. Esto demuestra que, en muchos casos, todavía existe incomodidad cuando se señalan estas desigualdades.
Sin embargo, la reflexión no solo debe dirigirse hacia la sociedad en general, sino también hacia nosotras mismas. Muchas veces entre mujeres se crea competencia o rivalidad innecesaria. Se comparan logros, se critican decisiones o se minimizan los éxitos de otras. Pero un verdadero cambio también implica aprender a apoyarnos entre nosotras, celebrar los logros ajenos y reconocer que el éxito de una mujer no disminuye el de otra.
Por eso el 8 de marzo no es solo un día para celebrar, sino también un momento para reflexionar. Para recordar a las mujeres que lucharon antes que nosotras, para reconocer los derechos que hoy existen gracias a ellas y para seguir trabajando por quienes todavía enfrentan desigualdades o violencia.
Si alguna mujer siente que estas palabras o estas luchas “no la representan”, vale la pena recordar todo lo que hoy parece normal: poder estudiar, votar, opinar libremente, elegir si casarse o no, decidir si tener hijos o no, aplicar a un trabajo o simplemente poder construir su propio proyecto de vida. Muchos de esos derechos existen gracias a generaciones que se atrevieron a cuestionar lo establecido.
Aún queda mucho por avanzar, pero cada conversación, cada reflexión y cada mujer que se atreve a alzar la voz forma parte de ese cambio.
Como se dice en la película Barbie:
“It is literally impossible to be a woman.”
Ser mujer muchas veces implica enfrentar expectativas contradictorias y críticas constantes. Tal vez por eso el 8 de marzo no es solo una celebración, sino también un recordatorio de todo lo que se ha logrado y de la importancia de seguir construyendo un mundo donde ser mujer no signifique tener que justificar constantemente nuestro valor.





Comentarios